Mala praxis médica: cuándo puede reclamarse por la vía legal
- 29 abr
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La atención médica debe guiarse por principios científicos, técnicos y éticos que garanticen la seguridad del paciente. Sin embargo, existen casos en que una actuación negligente o un error del personal médico puede generar daños graves. A esta conducta se le conoce como mala praxis médica, y en ciertos supuestos puede reclamarse legalmente para obtener una reparación integral del daño.

¿Qué es la mala praxis médica?
La mala praxis médica es todo acto u omisión del personal de salud que se aparta de la Lex Artis Médica —es decir, del estándar profesional y técnico que debe seguirse en cada procedimiento— y de la normatividad oficial mexicana en materia de salud.
No se trata únicamente de un error o de un mal resultado. La mala praxis implica que el médico, enfermero o institución no actuó conforme al deber de cuidado profesional, ya sea por negligencia, impericia, imprudencia o falta de previsión.
Formas en que puede manifestarse
La mala praxis puede presentarse en diversas etapas del proceso de atención médica, por ejemplo:
Diagnóstico erróneo o tardío, por no haber realizado estudios necesarios.
Tratamiento inadecuado o riesgoso, contrario a los protocolos médicos.
Errores quirúrgicos o anestésicos, como dejar material dentro del cuerpo del paciente o intervenir en una zona equivocada.
Negligencia en el seguimiento postoperatorio o rehabilitación.
Falta de consentimiento informado, cuando no se explica al paciente los riesgos del procedimiento.
Cada caso debe analizarse de manera individual, ya que la medicina, por su naturaleza, implica siempre cierto grado de riesgo. Lo determinante es si el profesional actuó fuera de los parámetros exigidos por la Lex Artis.
¿Cuándo puede reclamarse legalmente?
Es importante subrayar que no toda mala praxis médica da lugar a una acción legal. Solo puede reclamarse cuando la actuación médica negligente produce un daño físico, patrimonial o moral que dé origen al derecho a una reparación integral del daño.
En términos prácticos, esto significa que debe demostrarse:
El acto médico negligente.
El daño causado.
La relación de causalidad entre ambos.
Si estos tres elementos se acreditan, entonces existe base jurídica para exigir reparación ante la autoridad competente.
Vías legales para reclamar
Dependiendo del caso, la reclamación puede presentarse por diferentes vías:
Vía civil: cuando se busca una indemnización económica por daños y perjuicios.
Vía administrativa: ante la Comisión Nacional o Estatal de Arbitraje Médico (CONAMED o CEAM) o ante las autoridades de salud, para obtener una resolución conciliatoria o recomendación.
Vía penal: cuando la negligencia constituye un delito, por ejemplo, homicidio o lesiones por responsabilidad profesional.
Cada vía tiene requisitos y alcances distintos, por lo que es esencial contar con asesoría especializada para determinar la estrategia más adecuada.
¿En qué consiste la reparación integral del daño?
El objetivo principal de una reparación es restablecer, en la medida de lo posible, la situación anterior a la violación o negligencia. Sin embargo, como esto casi nunca es posible en su totalidad, el sistema jurídico contempla diversas medidas:
Indemnización económica, por los daños físicos, morales o patrimoniales sufridos.
Medidas de satisfacción, como disculpas o reconocimientos públicos.
Garantías de no repetición, para evitar que se repitan conductas similares.
En la práctica, la indemnización suele ser la medida más relevante, ya que busca compensar los efectos económicos, emocionales y físicos que el daño médico provocó.
Conclusión
La mala praxis médica vulnera no solo el derecho a la salud, sino también la dignidad humana. Cuando un error médico genera un daño, la persona afectada tiene derecho a una reparación integral, pero es necesario actuar con base en pruebas, peritajes y una estrategia jurídica sólida.
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